—Aburrido.
—¿Entrar en el mundo del entretenimiento, aparecer en la televisión? Si mi papá se entera, literal me mata.
—¿Ser actor? ¿No eran esas personas que actúan y cantan las más despreciadas en la antigüedad?
Julieta levantó las cejas y miró al director a su lado.
Con una actitud servil, el director respondió sonriendo:
—Sí, sí, todos ustedes son de familias notables. No les estoy obligando. Pueden decidir según su interés.
Rápidamente, el director notó a Luna, sentada junto a la ventana, y