Andrés notó que Isabel temblaba de frío y tenía el semblante pálido. La atrajo hacia sí y acarició su cabello, tratando de calmarla un poco:
—Ya está todo bien, tranquila, tranquila…
—Me siento... me siento muy mal, Andrés... —dijo ella con dificultad.
—¿Dónde está la medicina?
Isabel sintió que le faltaba el aire, luchando por respirar, luego respondió:
—En.… en el bolso
Andrés la llevó rápidamente a un sofá, mientras un sirviente les traía su bolso. Andrés abrió el bolso y encontró la medicina