Despues de cenar, Andrés regresó al Distrito de Huatecán con Isabel solo hasta el anochecer. Había sido un día muy divertido para Isabel, así que se tomó un poco de vino tinto. Cuando volvieron, Andrés la ayudó a entrar, completamente ebria.
En casa, Andrés cerró la puerta de un puntapié. Isabel se volvió y agarró el cuello de Andrés, con ojos vidriosos y expresión ebria:
—Andrés... prométeme que estaremos juntos para siempre, siempre y siempre.
“Clang”
De repente, se oyó un ruido en la habitaci