—¡Tanto tiempo sin verte! Parece que sigues viviendo bastante bien. —dijo Sergio mientras miraba su mechero de metal. La llama roja y azul se reflejaba en sus ojos negros, y su estado emocional era muy incomprensible.
El ascensor ya estaba en el piso doce y pronto llegarían. Noah presionó el botón para bajar y preguntó:
—¿Lo conoces?
—Lo conozco, pero no somos cercanos. —respondió Luna mientras bajaba la mirada y seguía a Noah hacia el ascensor.
Luis se rio a carcajadas y le dijo:
—Sergio, Luna