Su mirada también era muy expresiva.
El premio, era una hermosa estatuilla dorada de un caballero en su caballo con su respectiva lanza y escudo. Era bastante pesada. Emma la colocó en la mesa.
—Quién sabe si es auténtico. Con su gran inteligencia, sé muy bien que solo le interesan los hombres —dijo Miguel y dejó su boleta de calificaciones muy descuidadamente.
Luna apretó fuertemente el tenedor en su mano.
La boleta cayó justo a los pies de Andrés. En ese momento, él la recogió y le echó un v