Era efectivamente la inconfundible voz de Isabel.
Era comprensible. Isabel había sido acosada en la Preparatoria Pública Astraluna, Andrés no podía permitir que siguiera sufriendo en un lugar así.
Emma se dio media vuelta y al ver a Luna. La saludó:
—Señorita.
Al escuchar la voz, Isabel también se levantó y la saludó:
—¡Luna!
Mientras hablaba, mostró una sonrisa dulce y continuó:
—¿Por qué no llevas el uniforme escolar? Supe que te dieron de alta del hospital y vine a buscarte para irnos juntas