Álvaro bajó del automóvil, sosteniendo un paraguas y rodeó el frente del vehículo, caminando hacia el asiento del copiloto trasero. Abrió la puerta y salió un hombre con una camisa negra, pantalones de traje negro perfectamente cortados y ajustados a su cuerpo, con una presencia bastante dominante.
El hombre era guapo y distinguido, con sus ojos afilados y peligrosos.
Aparentemente, todos intimidados por la fuerte presencia que él emanaba, se apartaron automáticamente para dejarle paso; cuando s