La nieve caía, silenciosa, mientras Katrine se encontraba sentada en el porche cerrado de la mansión, en donde la calefacción le permitía disfrutar de la belleza del invierno. Sostenía una taza de té entre sus manos y una amplia sonrisa iluminaba su rostro como hacía tiempo no sucedía.
Dejó escapar un suspiro y el vaho de su aliento se mezcló con el vapor del té.
—Esa es la sonrisa más grande que te he visto nunca.
La voz de Lukas resonó detrás de ella, grave y baja, interrumpiendo sus pensamie