En la villa Lund…
Mathias regresó a la sala y se detuvo al ver a los niños abrazados y sentados en el suelo.
—¿En serio vas a encontrar a mamá? —preguntó Emma, con voz débil.
Mathias sintió que algo en su interior se rompía ante la frustración de no tener una respuesta clara.
—Lo intentaré —respondió al fin, aunque sabía que no era suficiente.
Emma bajó la mirada y comenzó a juguetear con las orejas gastadas de su peluche. La observó, por un momento, consciente de que necesitaba ganarse su conf