Minutos más tarde, cuando los niños terminaron de desayunar, Lukas los llevó al sofá de la sala y propuso un juego.
—Jugaremos a preguntas y respuestas; quien más respuestas me dé, más ganará —anunció mientras los niños lo miraban atentos.
—¿Qué ganaremos? —preguntó Jens, entrecerrando los ojos.
—Un juguete por cada respuesta correcta. ¿Qué les parece? —respondió Lukas, consciente de que aquello los entusiasmaría.
—¡Sí! ¡Sí! ¡Queremos jugar! —exclamaron de inmediato los tres al unísono.
—De acu