Después de cuidar a los niños durante toda la mañana, Lukas pasó la tarde encerrado en su estudio, con los ojos fijos en los cinco monitores. Filtraba y analizaba datos de manera frenética, buscando cualquier pista que pudiera llevarlo a descubrir quién era realmente Beate.
Había comenzado por lo poco que sabía: su supuesto nombre, sus habilidades en IT y lo que había dejado entrever en sus conversaciones virtuales y durante la noche anterior. Y, sin demasiados problemas, tras unas cuantas hora