—¿Estás segura, nena? —preguntó Katrine, viendo a Sofie preparar su bolso con el uniforme y lo que creía que necesitaría aquella noche.
—No, pero no tengo opciones. Tomaré esto mientras aparece algo más… decente. No me juzgues, ¿sí? —respondió Sofie, revisando que no se olvidara de nada.
Katrine soltó un suspiro, y la miró por un momento, antes de asentir.
—Jamás lo haría, pero, aun así, no puedo evitar preocuparme por ti.
—En serio, estaré bien. Iré esta noche, y, de acuerdo a la experiencia,