MILENA
Por la tarde ya habíamos llegado a casa. Dejé a los niños limpios, les preparé la cena y, cuando terminaron, me fui a la habitación. Vi que el señor Derek estaba muy ocupado hablando por el móvil. No quise interrumpirle para desearle buenas noches, así que simplemente me recosté sobre la cama, dejando que mis pensamientos se apoderaran de mí.
Me sentía extraña. Como si ya hubiera vivido este día antes… Como si de alguna manera ya conociera a esos pequeños. ¿Por qué sentía esa conexión ta