Luiza mira hacia los médicos, que sostienen a un hermoso y fuerte niño. A pesar de haber nacido prematuro, con casi ocho meses de gestación, llora con gran fuerza en los pulmones. Uno de los médicos lleva al bebé hasta Lis, colocándolo muy cerca de su rostro. Lis besa al bebé con gran alegría, y su corazón se llena de ternura en ese momento. El bebé es llevado rápidamente para los procedimientos de seguridad mientras los médicos continúan con la cirugía.
En pocos minutos, se escucha el segundo