Jack toma las manos de Liz y ambos se dirigen a la hidromasaje. Sentados, él aprovecha para hacerle un masaje en la espalda. Pasan unas horas mientras beben casi una botella entera de champán. Liz está algo alegre, pues no tolera mucho el alcohol. Ríe mucho, más desinhibida, mientras Jack sigue besándola. El ambiente se caldea, y Jack no puede resistirse a Liz, que está más relajada. Al ver su miembro erecto de nuevo, ella lo toma con las manos, haciendo movimientos de vaivén, provocando gemido