Liz lo mira con curiosidad, sin esperar que estuviera listo de nuevo para otra ola de placer y lujuria. De nuevo, la coloca de espaldas, poniéndola a cuatro patas e invadiéndola con algunas embestidas. Liz gime; está completamente húmeda y lista para él. Las manos de Jack se posan en la curva de su cintura, sujetándola con firmeza, mientras da más embestidas. Luego, lleva una mano a sus nalgas, abriéndolas aún más para penetrarla más profundamente. Liz está completamente aturdida, pues nunca ha