POV Elías
El silencio en el coche no es el habitual. Normalmente, el silencio entre Mara y yo es un muro de hormigón armado: ella a su lado, yo al mío, separador de carriles de por medio.
Hoy el silencio es... denso. Húmedo. Cargado de electricidad estática. Como si la atmósfera fingida del restaurante se hubiera colado en la tapicería de cuero y se negara a salir.
Miro de reojo al asiento del copiloto. Mara se ha quedado dormida. Tiene la boca ligeramente abierta y la cabeza apoyada contra la