POV Elías
La madera de roble de la mesa es dura, pero Mara es suave.
La tengo entre mis brazos, sentada sobre el borde de la mesa, con sus piernas enredadas en mi cintura. La beso como si llevara nueve meses conteniendo la respiración y ella fuera la única botella de oxígeno disponible en el universo.
Sus manos están en mi pelo, tirando, desordenando mi peinado y mi lógica. Su boca sabe a deseo y a prisa. Siento su gemido vibrar contra mis labios, un sonido que viaja directo a mi ingle y amenaz