POV Elías
Odio las galas del Colegio de Arquitectos.
Son un desfile de egos inflados, canapés de salmón seco y conversaciones circulares sobre la gentrificación y el brutalismo. Normalmente, aguanto tres horas, bebo dos copas de champán tibio y me voy con una nueva tarjeta de visita que acabará en la basura.
Hoy he durado cuarenta y cinco minutos.
Claudia me ha mirado como si quisiera asesinarme cuando le he dicho que me iba alegando una "emergencia estructural doméstica". No ha colado, por sup