POV Mara
Hay algo hipnótico y ligeramente perturbador en ver a un hombre de un metro noventa, con antebrazos de tenista y una concentración de cirujano, planchando un body de recién nacido talla cero.
Es domingo por la tarde. Fuera, Madrid se deshace en una lluvia gris y constante que golpea los ventanales del salón. Dentro, huele a "agua de planchado" (sí, Elías compra un agua especial con olor a lino limpio) y a hogar caro.
Yo estoy tirada en el sofá, con una manta de lana sobre las piernas,