Era evidente que Pedro realmente se preocupaba por ella.
—Está bien, ve a arreglarte un poco. Esta noche, te organizaré una fiesta de promoción para que te familiarices con los hermanos de Pandilla Kirin —dijo Pedro, dando una palmada en el hombro de Julieta.
Luego, llamó a dos mujeres de la banda para que ayudaran a Julieta a irse.
—Sr. Pedro, usted es demasiado bueno con ella —comentó Rodolfo.
—Le debo la vida al hermano de ella. Ayudo en lo que puedo —respondió Pedro, con una mirada algo mela