—¡Ah!
Maritza, cuyas rodillas habían sido destrozadas, soltó un grito estridente y penetrante.
Ella yacía en el suelo, retorciéndose de dolor.
—¿Qué?
Al ver esta escena, todos quedaron atónitos.
Nadie esperaba que, después de que Maritza revelara su identidad, Pedro se atreviera a herir a alguien, sin mostrar ningún respeto.
Hay que saber que ella era la hija de la distinguida familia Trejo.
Dondequiera que fuera, siempre era el centro de atención, intocable por los demás.
¡Este tipo acababa de