—Leticia, ya sabes, solo sé un poco de artes marciales. Nunca he trabajado como Ministro de Seguridad. ¿No crees que ponerme a cargo no es apropiado?
Pedro parecía indeciso.
Defenderse en una pelea o curar, está bien. Pero convertirlo en un alto ejecutivo de una empresa es, sin duda, inadecuado.
—Que sepas pelear es suficiente —Leticia sonrió levemente—. No necesitas hacer otra cosa. Simplemente encárgate de la seguridad y protégeme de paso.
—Eso...
Pedro dudó un momento.
—Si no quieres, está bi