—Pedro.
—¿Qué Pedro? ¡Nunca he oído hablar de él, lárgate ya! ¡No estorbes aquí! —El guardia le reprendió con dureza.
Había tantos visitantes que venían a "la familia Solís" todos los días con regalos, que ya nada era sorpresa.
—Pero el Sr. Pedro dijo que tenía que ser entregado directamente al Sr. Cristian —Teodoro se mostró reacio.
—¿No entiendes el lenguaje humano? ¡Cuando te digo que te vayas, te vas! —El guardia estaba visiblemente impaciente.
—Quizá... ¿podrías entrar y preguntar? —propuso