Al caer la noche, en ese instante, la familia García se encontraba en su hogar. Acompañado de un fuerte estruendo, la puerta fue pateada bruscamente y se abrió de golpe.
Inmediatamente después, Fanny, acompañada de un grupo de guardaespaldas de la familia García, irrumpió en la casa con un aire bastante dominante. Los que más llamaban la atención eran dos hombres corpulentos de casi dos metros de altura. Los dos se parecían un poco, y sus cuerpos musculosos se asemejaban a piedras bien esculpida