Fuera de una mansión con una hermosa vista al río, un Mercedes se detiene lentamente.
—Leticia, mejor no te acompaño adentro. Ayer mismo fui a ofrecerle dos tazas de té, si me ve hoy, probablemente no será muy amable. —Pedro sonríe.
—De acuerdo, espera aquí. Regresaré enseguida.
Leticia obedece y entra sola a la Mansión.
En ese momento, dentro de la mansión.
Fanny disfruta tranquilamente de su té mientras Teresa se sienta a su lado, masajeándole los hombros y piernas, atendiéndola meticulosament