—Abuela, ¡hay que ser justos! ¡Estás poniendo trabas a propósito, cierto! —Leticia lucía bastante disgustada.
Haber perdido una inversión de mil millones que tanto le había costado conseguir era algo que nadie podría tolerar.
—¡Cierra la boca! ¿Cómo te atreves a hablarle así a mi abuela? ¡Qué falta de respeto! —Teresa estalló en ira.
—Pagar las deudas es justo y necesario, Pedro agredió a alguien y debe enfrentar las consecuencias. Ya basta de tantas palabrerías. Si puedes conseguir otros mil m