Después de llevar a Irene a su casa, Pedro regresó a la clínica Bueno y Feliz. Sin embargo, apenas abrió la puerta, el escenario en el interior le hizo fruncir el ceño ligeramente. La clínica Bueno y Feliz parecía haber sido saqueada. El ambiente era de total desorden. Frascos de medicamentos estaban dispersos por el suelo.
Leticia, por su parte, corría de un lado a otro dentro del consultorio, su rostro lleno de ansiedad y sudor cubriendo su frente.
—¿Dónde está este medicamento? —Se oía a Leti