—¡Joven maestro! ¡Despierta, joven maestro!
Un grito alarmante interrumpió los pensamientos de Pilar.
Al voltear, descubrió a Jorge gravemente herido, sumido en un coma.
—¡Jorge!
Pilar se asustó y corrió a verificar su estado.
El puñetazo que Pedro había dado justo antes había torcido el abdomen de Jorge.
Estaba a punto de morir, como si pudiera fallecer en cualquier momento.
—¡Este maldito Pedro, cómo se atreve a herir a Jorge de esta manera! Es un abuso intolerable —Carmen gruñó entre dientes.