Ella y él... ¡nunca podrán volver atrás! Y esa ternura, no era más que para arrebatarle sus córneas a Delicia, permitiéndole volver a ver la luz. En el corazón de Alvaro, la balanza siempre se había inclinado hacia Yolanda, y de manera tan evidente que no dudaba en recurrir nuevamente a su suave estrategia con Delicia, a quien ya había decepcionado.
Pero, lamentablemente, Delicia no podía soportar esa dulzura. En la mesa de la cena, todo era lo que a Delicia le gustaba.
—¿Por qué no comes? —pre