—A las tres.
—Perfecto, iré a recogerte.
La noticia de que Carlos volvería parecía tranquilizar a Delicia de alguna manera. Alvaro le parecía un loco, y quienes lo rodeaban, igual de insensatos.
Esa noche, Alvaro no volvió a la habitación, algo que Delicia agradeció profundamente.
A la mañana siguiente, al levantarse, una de las criadas se presentó ante Delicia con ropa y un bolso preparados.
—Señora joven, esto es...
—¡Señorita Delicia!
La criada fue corregida antes de que pudiera terminar, ya