—¿Eh?
—La primera vez que te vi, siempre pensé que eras una persona muy seria. No me esperaba que, en realidad, tuvieras un corazón lleno de calidez.
La sonrisa en el rostro de Carlos se intensificó en ese momento. Describirlo como cortés y refinado ni siquiera bastaría para hacer justicia a su gentileza.
—Entonces, ¿he pasado la prueba en tu corazón?
—Creo que tu futura esposa será muy afortunada.
Antes pensaba que era demasiado serio. Tan serio que estar en el mismo espacio que él resultaba op