Delicia lo miró directamente, su respuesta estaba cargada de desdén y sinceridad a partes iguales.
—Me pregunto qué estaba pensando cuando me involucré contigo.
La franqueza de Delicia dejó a Alvaro sin palabras. Este tipo de confrontaciones ya se habían vuelto demasiado familiares, sus palabras eran como el eco de una persona que ha enfrentado la muerte.
Alvaro, claramente irritado, jugueteaba con su encendedor. La sensación de desagrado era palpable; no le gustaba en absoluto este sentimiento