Carmen, una mujer de tradiciones conservadoras, inicialmente se sintió agradecida. Sin embargo, la opinión pública y su desprecio interno resultaron demasiado abrumadores.
—¡Claro, yo soy la gran benefactora de la familia Jiménez!
Así se enfrentaba Antonia.
Yolanda respondió con calma.
Finalmente... ¡Antonia se fue furiosa!
A pesar de ser astuta y tener un buen cerebro, su temperamento era su punto débil. A menudo, sus emociones la dominaban.
...
En la habitación del hospital, Yolanda quedó sola