Delicia escuchó atentamente.
—Han comenzado a moverse en la familia Jiménez. —le informó Alejandro.
—¿Qué? —preguntó ella.
—Están intentando arrebatar nuestros clientes. —explicó él.
—¿Es obra de Alvaro? —inquirió Delicia.
—No, es Isabel y Roberto Jiménez. —dijo Alejandro con un tono frío. A Delicia le disgustaban esas personas que intentaban arruinar negocios ajenos. Si tienen habilidades, ¿por qué no ganan a los clientes con su calidad en lugar de recurrir a tácticas deshonestas?
Delicia