Alvaro se fue. Antonia, mirando la cara cansada de Isabel, preguntó con preocupación:
—Isabel, ¿por qué no regresas a casa primero?
En sus ojos se vislumbró un destello de cálculo al hablar. Isabel, mirando a Yolanda aún dormida, expresó su preocupación:
—No hay problema, me quedaré aquí para acompañarla. Después de la cirugía es cuando una persona más lo necesita.
—Puedo cuidar de ella. No debes cansarte demasiado, ¿de acuerdo? —insistió Antonia.
—Esperaré a que despierte primero. —dijo Isabe