En la mente de Alvaro, Delicia siempre había sido perfecta, y ahora... ¡todo eso había durado una década! Mirando a Carlos, tan agradable a la vista, uno no podía evitar preguntarse qué clase de desastres amorosos le esperaban en el futuro, y si una mirada suya sería suficiente para marcar a alguien para toda la vida.
—¿En qué estás pensando? —interrumpió el hombre, que ya había cortado el filete en pequeños trozos y los había colocado frente a ella.
Delicia volvió a la realidad, —Lo siento.
—No