—Intenta a ver si puedes conseguir que Alvaro me envíe a prisión. —dijo Delicia.
—Vale, lo intentaré. —respondió Yolanda con una sonrisa.
Delicia, sin prestarle más atención, se dio la vuelta y se marchó.
...
Tras salir, Alvaro volvió a la empresa para una reunión. Cuando terminó, ya pasaban de las doce. Su secretaria lo vio salir y, levantándose con respeto, dijo:
—Señor Jimenez, la señorita Solís le está esperando.
—¿A esta hora?
—Sí, está en la sala de descanso.
Alvaro frunció el ceño.
Su ro