El ambiente estaba tenso. El médico habló con seriedad:
—Pero si la herida no sana a tiempo, puede ser mortal. Espero que Alvaro lo entienda.
Las palabras resonaron en la mente de Alvaro, sumiéndolo en un caos.
—Solo espera un poco más, pronto habrá un nuevo donante de córnea. —se dijo, aunque sabía lo difícil que era encontrar donantes vivos. Incluso para alguien al borde de la muerte, sus familiares rara vez estarían dispuestos a donar sus córneas, y mucho menos por dinero.
En ese momento, en