Punto de vista de Serena
Apenas llegamos a casa de Bill, no esperé que el auto se detuviera por completo antes de bajarme y correr hacia la puerta. Bill debió estar esperándonos porque la puerta se abrió justo cuando llegaba. Se veía tenso, con la mandíbula apretada, y noté que estaba tan ansioso como yo.
—Vinimos tan pronto como vi el mensaje de Javier —dijo, mirándonos alternativamente.
—Entonces no perdamos tiempo —respondió Javier, pasando junto a nosotros hacia la sala. Bill y yo lo seguim