Punto de vista de Serena
Bajé del coche de Mateo y me quedé mirando su casa, o mejor dicho, su mansión. Era enorme, con imponentes columnas blancas y amplios ventanales que hacían que mi apartamento pareciera una caja de zapatos. Por un momento, me pregunté si en secreto, era un multimillonario como Bill y Calvin. Ese pensamiento me desconcertó porque nunca me había dado esa impresión.
—¿Lista para entrar? —Preguntó Mateo, parado junto a mí, un poco divertido por mi reacción.
Asentí, intentando