Punto de vista de Bill
Caminaba de un lado a otro en mi sala, con el peso de todo lo ocurrido aplastándome. La frustración que crecía dentro de mí parecía a punto de estallar, y no importaba cuántas veces recorriera la habitación, la tensión no disminuía.
Sarah estaba sentada en el sofá, observándome, siguiendo cada uno de mis movimientos con la mirada. Estaba tranquila, quizás demasiado tranquila para la situación que enfrentábamos.
—Bill, necesitas calmarte —dijo con voz serena, pero firme—.