Punto de vista de Bill
Kevín dio un paso más cerca, y pude ver la rabia hirviendo en su rostro. Sus puños estaban apretados a sus lados, con los ojos fijados en mí, ardiendo con un odio que no podía entender.
Doris nos observaba con una sonrisa torcida, apoyada contra la pared, como si se estuviera entreteniendo con todo.
—Adelante, Kevín. Haz lo que necesites hacer. Bill no va a responder. Está demasiado preocupado por su preciosa Serena como para preocuparse por él mismo.
Mantuve la mirada fij