Punto de vista de Bill
Al llegar a la oficina de mi abogado, mis nervios estaban a flor de piel. El edificio era una estructura moderna y elegante, con grandes ventanales que reflejaban la luz del sol matutino.
Estacioné el coche y miré a Serena, quién se mordía el labio mientras sus dedos jugueteaban con el dobladillo de su blusa, sus ojos se movían de forma nerviosa de un lado a otro.
Me incliné y tomé su mano, dándole un suave apretón. —Todo va a estar bien, Serena. Nuestro abogado es uno de