Punto de vista de Serena
—¿Realmente tenemos que depender del testimonio de ese cabrón? —Preguntó Bill.
Pude ver cómo apretaba la mandíbula y cerraba los puños, con los nudillos blancos mientras intentaba contener su frustración. Los músculos de su cuello estaban tensos, y había una mirada feroz en sus ojos que mostraba lo mucho que odiaba la idea.
El abogado me miró con simpatía, pero se mantuvo firme. —Bill, si queremos ganar de manera decisiva, necesitamos su testimonio. Él es a quien Doris l