—¿Hay algo que has olvidado comentar conmigo? —insistió Margot, en el desayuno, mientras untaba mermelada a su tostada.
Claire, quien se había llevado a la boca un trozo de galleta, se tomó el tiempo de terminarlo y de beber un poco de té antes de responder:
—¡Oh, sí! —La duquesa viuda dejó de mover la mano y miró expectante a su hija—. El marqués de Lys me invitó a un paseo en calesa. Debería llegar en cualquier momento.
Margot emitió un hondo suspiro y dejó sobre el platillo la tostada.
—Clai