La criada, confundida de que su señora pusiera algo en el sitio que señalaba, fue por él. Cuando tomó el prendedor y se lo colocó a la altura del escote izquierdo, la doncella emitió unas palabras de admiración por la belleza de la joya. Claire aún no le había mencionado que por fin encontró a su salvador y que ese singular broche se lo había obsequiado él con un propósito que descubriría esa noche.
La pieza brillaba en su vestido, contrastando a la perfección con el color de la tela. Lucía sob