Lady Katerina corroboró una vez más la lista de invitados y los arreglos que había hecho para los puestos de cada comensal en la mesas. Faltaba solo un día para el baile en Lancaster House y, junto con Clay, llevaban supervisando por más de una semana los detalles para que el evento fuera la sensación de la temporada.
El sirviente se había ocupado de que la mantelería y vajillas lucieran impecables y de que los criados bruñeran con sumo cuidado toda la platería de la mansión. La marquesa viuda