Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn la mañana, Connor despertó con el canto de las aves del jardín, y se giró para admirar la belleza de la musa que dormía plácidamente a su lado, con sus blancos pechos descubiertos y una tenue sonrisa en los labios.
La deseó de nuevo, ya se había prendado de ella, pensó que estaba viviendo una especie de sueño, y que era afortunado en tenerla consigo.
Pasó la punta de los dedos sobre la línea de la cicatriz entre los pechos de la rubia y sintió latir el corazón debajo de su







