Connor seguía sin poder creerse lo de la noche apasionada con Madison, continuaba negando con la cabeza como buscando una razón por la que haría una cosa tan descabellada, pero sin hallarla, mientras la pelirroja analizaba su fría reacción y buscaba en su mente una manera de hacerlo caer conscientemente, no iba a dejar pasar ese momento de oro, ni iba a perder la oportunidad de atar a Connor de alguna forma antes de que viajara a Houston de regreso.
— En verdad, Connor, soy yo quien lo lamenta